
Estas últimas horas han sido de profunda meditación y un confuso relax. Las sabias palabras de una amiga me han hecho reflexionar muchísimo, reflexionar en el hecho que me estoy sumiendo a mí mismo en una vorágine de drama y desesperación.
A partir de este momento he recapacitado en el modo en que debo actuar. Y la respuesta vino a mí clara y fuerte... no debo actuar. Debo ser. Ser quien soy sin mayores miramientos o prerrogativas, atreverme a regresar a mi origen, ese yo cavernario tan salvajemente tierno. Regresar a los orígenes de mi naturaleza.
Estos meses que han pasado me han vuelto un ser sumamente precavido, de eso no hay duda. De ese modo, creo que mi nueva naturaleza precavida está lista para que la someta a la prueba de la naturalidad. Dejar de esforzarme por mantener esa conducta, y dejarla flotar libre enmedio de la maraña de mis demás actitudes y pensamientos, dejarla volar libre junto al enjambre de mis demás conductas, aquellas que me definen y me conducen. Eso me parece irremediablemente práctico.
A partir de hoy volveré a ser yo, ese que sabe (y se enorgullece de) que no puede hacerlas de pez hibernador (espero que hayas leído las entradas previas, sino no entenderás eso último). Soy otro ser humano, quien ha cambiado recientemente, pero mi esencia no la puedo cambiar... aunque quisiera.
A partir de hoy, seré precavidamente atrevido. Con reservas, pero sin máscaras. Dejaré de actuar para dejarme ser. Enfrentaré al mundo con una sonrisa imborrable, y oraré a diario a mi Dios Todopoderoso, para que me ayude a mantener esa sonrisa de oreja a oreja. No importa quien diga lo que diga, a las críticas responderé con una sonrisa y un suspiro.
Dejar de actuar, para volver a ser...
A partir de este momento he recapacitado en el modo en que debo actuar. Y la respuesta vino a mí clara y fuerte... no debo actuar. Debo ser. Ser quien soy sin mayores miramientos o prerrogativas, atreverme a regresar a mi origen, ese yo cavernario tan salvajemente tierno. Regresar a los orígenes de mi naturaleza.
Estos meses que han pasado me han vuelto un ser sumamente precavido, de eso no hay duda. De ese modo, creo que mi nueva naturaleza precavida está lista para que la someta a la prueba de la naturalidad. Dejar de esforzarme por mantener esa conducta, y dejarla flotar libre enmedio de la maraña de mis demás actitudes y pensamientos, dejarla volar libre junto al enjambre de mis demás conductas, aquellas que me definen y me conducen. Eso me parece irremediablemente práctico.
A partir de hoy volveré a ser yo, ese que sabe (y se enorgullece de) que no puede hacerlas de pez hibernador (espero que hayas leído las entradas previas, sino no entenderás eso último). Soy otro ser humano, quien ha cambiado recientemente, pero mi esencia no la puedo cambiar... aunque quisiera.
A partir de hoy, seré precavidamente atrevido. Con reservas, pero sin máscaras. Dejaré de actuar para dejarme ser. Enfrentaré al mundo con una sonrisa imborrable, y oraré a diario a mi Dios Todopoderoso, para que me ayude a mantener esa sonrisa de oreja a oreja. No importa quien diga lo que diga, a las críticas responderé con una sonrisa y un suspiro.
Dejar de actuar, para volver a ser...

ludwin, parece que queres hacer pasar tu vida como una novela donde vos sos la protagonista esperando a que juliano te declare su amor XD
ResponderEliminarescribis como chera maje, te ahogas en un vaso de agua, como tu chero me siento en la libertad de criticarte, ya que me insistis que me meta a tu blog
mmmmmmmmmmmmmmm y este JOSÉ es Vladi, o Miguel??
ResponderEliminarCREO Q VLADI XD
Además compadre, no es ahogarse en un vaso de agua... es simplemente q los seres humanos tenemos emociones, y las expresamos de diferentes maneras... es un modo de desestresarse, de querer hacer algo diferente, de liberarte de las tensiones que de uno u otro modo tenés... al menos a mí, escribir me refresca viejo, aunque esté escribiendo acerca de la pared...
ResponderEliminarcavernícola!! jajaja