
La noche siempre ha tenido un extraño efecto sobre mí. Es algo casi alcohólico, me hace rebalsar de pensamientos recónditos. Este día, en particular, me he visto azotado por ese somnoliento fantasma de la melancolía.
Todo ese amor por cosas que ya pasaron me hicieron reparar en algo fundamental... ¿Acaso es buena o mala la melancolía? La respuesta me vino inmediatamente: depende. Depende del recuerdo y sus repercusiones, depende de cuán presente esté en tu vida y la expresión que dibuje tu cara cuando melancolices (osea, recordés).
De este modo, me he puesto con melancolía de la buena. Reflexionando en mis horas bajas por culpa de una Venus escurridiza, escudriño en mi corazón y quiero regresar en el tiempo. Muchísimo tiempo atrás, en los años mozos de los uniformes y las paredes grisáceas de mi Álma Máter.
Aquellos tiempos en que un grupo de secuaces se colaban en el tren de la vida con una despreocupación digna de admirar. Cuando todo se solucionaba con un "vale verga!!", cuando la vida era la pandilla en una canchita de fútbol y lo demás no importaba.
Esto es para ustedes, los que saben que es para ustedes al leer esto. Los de las risas, los de las anécdotas, los de los golpes sin querer y de las reconciliaciones inmediatas. Los que no me complican la vida ni le dan vueltas a mi cabeza, los q siempre me echan la mano, los transparentes y nada confusos, los que siempre son claros. A los que no evitan mi mirada, a mis hermanos de sangre y cepa por la eternidad, con los que nos crecieron vellos en lugares extraños y nos admiramos de ello al unísono. A los que jamás me han hecho derramar una lágrima, a los que tienen de mi un concpeto constante (el cual nunca cambiará a menos que yo me lo gane).
A ustedes, a mis eternos compadres (y por supuesto, un par de comadres, esas mujeres q son ya mis hermanas y q jamás pasarán al bando enemigo!!). Ustedes si son para siempre!!
"GRACIAS TOTALES!!" (parafraseando el grito de victoria de diciembre de 2006).
Todo ese amor por cosas que ya pasaron me hicieron reparar en algo fundamental... ¿Acaso es buena o mala la melancolía? La respuesta me vino inmediatamente: depende. Depende del recuerdo y sus repercusiones, depende de cuán presente esté en tu vida y la expresión que dibuje tu cara cuando melancolices (osea, recordés).
De este modo, me he puesto con melancolía de la buena. Reflexionando en mis horas bajas por culpa de una Venus escurridiza, escudriño en mi corazón y quiero regresar en el tiempo. Muchísimo tiempo atrás, en los años mozos de los uniformes y las paredes grisáceas de mi Álma Máter.
Aquellos tiempos en que un grupo de secuaces se colaban en el tren de la vida con una despreocupación digna de admirar. Cuando todo se solucionaba con un "vale verga!!", cuando la vida era la pandilla en una canchita de fútbol y lo demás no importaba.
Esto es para ustedes, los que saben que es para ustedes al leer esto. Los de las risas, los de las anécdotas, los de los golpes sin querer y de las reconciliaciones inmediatas. Los que no me complican la vida ni le dan vueltas a mi cabeza, los q siempre me echan la mano, los transparentes y nada confusos, los que siempre son claros. A los que no evitan mi mirada, a mis hermanos de sangre y cepa por la eternidad, con los que nos crecieron vellos en lugares extraños y nos admiramos de ello al unísono. A los que jamás me han hecho derramar una lágrima, a los que tienen de mi un concpeto constante (el cual nunca cambiará a menos que yo me lo gane).
A ustedes, a mis eternos compadres (y por supuesto, un par de comadres, esas mujeres q son ya mis hermanas y q jamás pasarán al bando enemigo!!). Ustedes si son para siempre!!
"GRACIAS TOTALES!!" (parafraseando el grito de victoria de diciembre de 2006).

un brindis a mis hermanos, mis amigos, mis compañeros de siempre, a los héroes del ayer y hoy
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