
No señores, no es que se haya acabado el blog. A este perro aún le faltan muchos ladridos por regalar. Es simplemente mi declaración pública. Mi declaración pública de que llegué al punto trágico de la indulgencia en la cual me declaro derrotado, satisfecho y enterrado. Todo terminó.
No se hablará más del tema. La última carta en mi mano era un 2 de tréboles, mi Rey solitario está atrapado en las garras de piezas de marfil inmisericordes. Mi más grande temor me retó a un duelo al amanecer, y a la cuenta de 3, mi pistola no disparó.
Muero con la sonrisa en el rostro, y la satisfacción del condenado a muerte que sabe que es inocente. Hiciste lo que pudiste, blandiste tu espada hasta el final, moriste de pie y viendo al Sol. Les costó atraparte, y cuando te dieron el tiro de gracia, no les supo tan bien como esperaban.
Fue la mejor muerte. Sonríe, guerrero, iluso caballero inexistente. Sonríe porque en tu Cielo las lágrimas no están permitidas. Quítate el sombrero, como un caballero... sonríele a tu vieja musa y déjala ir en paz.
Mira al horizonte, como se pone el Sol sobre el vientre del mar. Dalo por seguro, extranjero, ese Sol habrá de regresar mañana. Y eso no es cuestión de suerte ni de esperanza, es cuestión de naturaleza.

Ludwin... tengo ganas de pelear con vos! jajajajajaja animate sí!!!!!!!!!!!!!!
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