Nunca tuvo un título oficial así que respetaré eso, aunque ahorita se me ocurriría ponerle "La muerte de un licántropo" (escrito en algún momento de principios de 2008)
La montaña húmeda y abandonada,
en pleno apareamiento con la noche morada,
mientras el suelo se traga la lluvia desbocada
y las estrellas al son de los grillos atrasan el alba.
Las nubes como bailarines en el firmamento,
ejecutan la tenue danza de la luz y el viento
arrastrando las lágrimas frías del cielo
que caerán para nutrir del bosque los anhelos.
El depredador derrotado aparece pisando la hojarasca,
con la mirada al vacío y el cuello caído,
saboreando la amargura de la presa que dejó escapar
y tratando de escabullirse entre el vacío y la oscuridad.
Debatiéndose entre el cuerpo del lobo y la moral del perro,
acabó siendo coyote,
para agravar fuera del desierto.
Se atreve a levantar la mirada
al instante que la sinfonía de las nubes encuentra final,
y se abren de par en par
para descubrir ante el lupus su musa encarnada.
Impactante astro nocturno,
interrumpe el púrpura
e impone lo plata de su aura.
Lo mira altiva y despreocupada,
indiferente pero sincera,
destructiva pero enternecida,
inmortal pero pasajera.
El can sin identidad
afina su garganta para su último cantar,
con el pelaje menos mojado que el alma
y con un insomnio que le secuestró la calma.
El depredador afronta orgulloso el destino,
y una mueca animal disimula el hambre visceral…
levantando la quijada cierra los ojos
de cara al horizonte abismal.
Los confines del sueño se cierran
al son de su melodía
y las estrellas fugaces que por respeto se encierran
de luto por la tristeza de escuchar la última sinfonía.
El último aullido acuchilla las copas de los árboles
y retumba en el río quieto a la distancia,
parado el lobo triunfal sobre su roca,
aquella que tantas veces cimentó esa melodía ignota.
La luna que permanece quieta,
indiferente y discreta,
diplomática y decente,
política y coherente.
Los cráteres cósmicos de la diosa de los poetas
como ojos en medio del granizo
le demandan cobardía como acto de valentía…
la diosa ya se hartó de oírlo aullar.
Baja la mirada destruido,
abatido, frustrado y combativo…
¿cuándo se atreverá a utilizar sus colmillos?
La arrogancia de la raza no se pierde…
si perdió la luna,
ya rescatará la noche misma del olvido.
El lobo siempre necesitó a la luna,
que le daba una razón para cantar complacido…
pero la luna decidió que el canto era un vil aullido
el insomnio se fue, al fin podrá dormir tranquilo.

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