sábado, 2 de mayo de 2009

Si tan sólo la vida durara 90 minutos...

Monstruoso, tétrico, descomunal, apabullante, avasallador, insultante... artístico.

¿Qué se puede decir del fútbol practicado por el F.C. Barcelona? Este día sábado, un mes que me pone demasiado nervioso me brindó una lección... la lección de que, por lo menos en el fútbol, la justicia aún existe.

Olvídense de que soy aficionado barcelonista. Es una cuestión innegable para cualquiera que haya visto el partido. Este Barca demostró ser el mejor de la historia. Aún por encima del Dream Team o de aquel mítico escuadrón de los 70's, comandado por Johan Cruyff.

El partido de hoy fue una metáfora de la vida. El orden supera al desorden. El Real Madrid aprendió que, al igual que en la vida, la buena suerte no dura demasiado tiempo. Quien hace bien las cosas, obtiene buenos resultados. No importó que el Real Madrid se pusiera a ganar muy temprano, y hayan creído que el milagro era posible... no fueron capaces de encontrar una de las claves del éxito catalán... la paciencia (que curioso, tengo algo en común con el Real Madrid).

Pep Guardiola, técnico catalán, demostró tener la fórmula mágica de la vida. La paciencia, el orden, una táctica bien definida, distribuir los tiempos y espacios, el jugar en equipo... el saber sorprender al rival y no dejarse afectar por la presión.

Hoy el F.C. Barcelona fue descomunal. Víctor Valdés lució simplemente genial cuando se le necesitó. La defensa central, salvo algún despiste inicial de Abidal, estuvo aplicada, férrea, rápida e inteligente. El mediocampo blaugrana fue un recital de alta escuela. Touré Yayá fue un guerrero de roca sólida, que se encaró frente a la doble marca de Lass y Gago para destruir con autoridad y soberbia cualquier intento de amenaza... Touré ha demostrado que aún en desventaja, si sos el mejor, saldrás victorioso. Touré no busco excusas, hay que aprender a ser como él.

Y hacia adelante... no hay palabras altisonantes que no se hayan dicho ya. Xavi demostró ser un auténtico relojero suizo, inmutable ante la presión. Este bajito hace que manejar los hilos de 19 jugadores durante 90 minutos parezca tan fácil como respirar.

Y que decir de su heredero, Andrés Iniesta. El manchego ha demostrado que es todo lo bueno de Xavi, pero agregándole aquello que siempre le hizo falta al 6 del Barca: picardía y atrevimiento. Iniesta es, quizás, el mejor volante de la actualidad, potente e incansable. Escurridizo como un pez pequeño.

Los delanteros son apoteósicos. A Thierry Henry, por momentos, juré verle puesta la camiseta del Arsenal FC. El francés cada día se parece más a ese monstruo, elegante e imparable, que guió al Arsenal en su camino a la grandeza durante los inicios del nuevo siglo. Samuel Eto'o, por su lado, hizo honores a su nombre. El león indomable fue un auténtico dolor de cabeza para Heinze y Metzelder, que se la pasaron corriendo detrás de él. Además, el camerunés nos dio a todos una lección de vida: LA HUMILDAD Y COMPAÑERISMO. Muy pocas veces se ha visto esto, pero Eto'o jugó uno de sus mejores partidos sin hacer un solo gol.

Y sí, es obvio que tenía que hacer un punto y aparte. El más grande es Lionel. Ese enano argentino, que no hay tanque que lo detenga. Ni la personalidad de Cannavaro, ni la potencia de Metzelder, ni las patadas de Lass y Gago, ni la velocidad de Sergio Ramos, ni la astucia de Heinze... ni siquiera la divinidad de Iker Casillas.

La afición madridista debe estar agradecida con Messi y todo el F.C. Barcelona: durante toda la temporada, el estadio Santiago Bernabéu no había presenciado un auténtico partido de fútbol, de esos que solo los chicos de Guardiola saben jugar.

El Real Madrid debe, al igual que su servidor, aprender a aprender (esa repetición no es accidental) de sus errores y malos tragos, aunque esos duelan demasiado... en especial si te los recuerdan en mayo.

Cabe mencionar: Todas esas cualidades, buenas y malas, que he mencionado acerca del juego, no son más que metáforas acerca de aquellas cosas que en realidad quisiera ser o dejar de ser... ¿acaso creyeron que era broma cuando mencioné que ese partido fue una auténtica metáfora de la vida real?